
Todos somos diferentes, no tenemos nada igual, somos
como nuestras huellas digitales… somos únicos.
A lo largo de nuestra vida nos
vemos inmersos en situaciones que nos obligan a tomar una decisión que tarde o
temprano tendrá sus consecuencias. Estamos acostumbrados a tener siempre una
excusa, a culpar a alguien o algo por lo que somos o decidimos hacer, no hay
excusa que valga por que ante cualquier situación siempre hay más de una
opción, los valientes toman las difíciles, los cobardes el camino más fácil, o
simplemente no piensan mucho y se dejan llevar por las emociones. Desde el
primer segundo que tenemos de vida se comienza a escribir nuestra historia,
somos como un libro que hoja tras hoja quien lo lee va descubriendo las
complejidades con las que venimos a este mundo.
¿Qué hemos hecho con
nuestra vida?, ¿en qué creemos?, ¿qué dejamos saber de nosotros? nunca
terminamos de conocer a las personas, aunque la hayamos leído una y otra vez
siempre habrá algo que no se muestre, nunca nos dejamos conocer a un cien por
ciento.
Secretos, es lo que
guardamos en lo más profundo y espeso de nuestros pensamientos, es lo que nos
importa que no se sepa, es lo que hace pesado tu pensamiento, es esa caja que
solo se abre ante la persona que tiene esa llave que llamamos confianza. Los
secretos vienen acompañados muchas veces de mentiras, algunas se crean para no
lastimar a los demás aunque con el tiempo se convierten en la punta del
cuchillo que atraviesa el corazón de quienes amas. Es impresionante la
capacidad que tiene el ser humano de hacer creer que todo está bien, casi se
convence así mismo de que todo está bien, que todo es normal y que todo pasa
por algo.
No se puede describir
eso que sientes cuando alguien se confiesa y te hace crear esa expresión en tu
rostro de incredulidad y sorpresa, la negación ante lo que estas escuchando, la
confusión que sientes ante lo que pensabas que era claro y los pensamientos que
vienen a recordarte que no puedes juzgar por que también has tenido momentos en
los que la emoción te hace hacer cosas que sabes que no debiste hacer, y
aun así insistes es creer que tienes el control del todo cuando en el fondo
sientes temor de que se caiga tu mentira.
La credibilidad como
persona es frágil, cuando muestras solo lo que quieres que otros vean de ti, en
ese momento te vas acercando al borde del vacío en el que con solo un paso caes
y ya no hay vuelta atrás. Hay quienes tienen una doble vida, una doble
moral… que critican a otros sabiendo que ellos hacen cosas peores. Te
sorprenderías de las historias que he escuchado, han sido tantas que siento que
ya lo he escuchado todo pero, cuando alguien se atreve a contarme pedacitos de
su vida es imposible no sorprenderse ante la capacidad que tenemos los seres
humanos de engañar o por lo menos eso creemos hacer.
Los secretos y las
mentiras están en todos lados, es ciega como la enfermedad que no mira a quien
ataca, la única diferencia es que lo humanos son quienes la crean con sus
acciones.
Lo que he escuchado, me
hace dudar de la sinceridad de las personas, la honestidad ya me parece
inexistente, no creo que haya alguien completamente franco en sus palabras,
ciertamente todos tenemos secretos, es algo que guardamos en el fondo de los
recuerdos. Son situaciones delicadas que hemos vivido, son decisiones que hemos
tomado y que sabemos que pueden no ser bien visto ante la sociedad, hemos
creado ese secreto con nuestras acciones o también puede ser que seamos parte
del secreto de otras personas.
En el silencio de las
palabras y el bullicio de los recuerdos se esconde una verdad… una verdad que
duele, que desespera, que te hace sentir puesta una máscara ante tu familia o
tu circulo social... (Continua en la 2da Parte).
Un texto muy profundo, Isaac... Y el inicio de ésa última frase "En el silencio de las palabras y el bullicio de los recuerdos se esconde una verdad…" me encantó...
ResponderBorrarMuchos besos :*
Ojo: Soy Mel ;)
Gracias por tu visita Ivel, y bueno también me gusto esa frase... pronto cargaré la 2da parte de Secretos.
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