**FUISTE BONITO**
Porque fuiste esa rutina nueva que me hizo ilusión.
Fuiste los buenos días con tu voz, las buenas noches con tu risa.
Fuiste el mensajito que esperaba sin decirlo, la nota de voz que me dejaba sonriendo solo,
fuiste los videos que compartíamos para vernos un ratico, las miradas cómplices, los silencios que no eran tan incómodos.
Fuiste las charlas largas, las cortas, las importantes, y hasta las absurdas.
Fuiste esa persona que me hacía querer salir corriendo a contarte algo apenas pasaba.
Fuiste mi “¿ya comiste?”, mi “cuídate mucho”, mi “que te rinda el día”, mi “descansa bien”.
Fuiste el que me escuchó, el que me cuidó en pequeños gestos, el que compartió conmigo aunque fuera poquito.
Fuiste ese lugar que aunque fue breve, fue bonito, fue hogar por un rato.
Fuiste lo que necesitaba sin saber que lo necesitaba.
Y por eso, gracias.
Gracias por lo que me diste, por lo que compartiste, por dejarme sentirte aunque fuera un ratico.
Porque fuiste bonito.
Porque fuiste
…
**TE CONFIEZO ALGO**
Te confieso algo: me está pasando de nuevo… y pensé que no me volvería a sentir así.
Ese frío en el pecho, los pensamientos que no se apagan, esa voz que repite que algo no está bien, aunque yo diga que sí. Duermo poco, y cuando lo logro, sueño contigo, o con la incomodidad que se instaló entre nosotros, como si algo que no se dijo se hubiese quedado colgado en el aire.
Quería decirte esto también: había cosas que quería hacer contigo por tu cumpleaños. Tenía ideas. Quería darte un abrazo a las 12:00, llevarte a un sitio bonito a comer pastas, regalarte cosas, verte sonreír, celebrar contigo. Te lo prometo, guardaba dinero para eso, por eso aquel día no compré la parca, aunque me gustó y sé que te gustó también, y de hecho si la compraba iba a ser para ti. Quería hacerte sentir especial, como tú me habías hecho sentir a mí en mi cumpleaños. Pero ya no sé si eso tiene sentido ahora. Decidí enviar todo lo que había guardado a Vzla, porque pensé que después de todo, me ibas a rechazar.
No espero nada con esto que te escribo.
Ni respuestas.
Ni excusas.
Ni un “yo también”.
Solo que sepas cómo me siento. Para no quedármelo callado.
Para no tener que fingir que estoy bien, cuando no lo estoy.
Soy humano. Y sí, estoy confundido. Y también estoy triste.
Pero no me arrepiento de haber sentido.
…
**LO QUE SENTÍ FUE REAL**
Sé que yo fui el que dijo “no somos novios”. Yo fui el que propuso la libertad. Pero por dentro, yo tenía otra expectativa. Que si bien no éramos una pareja como tal, hubiera cuidado, cariño, consideración. Quería que me contaras tus cosas como yo te contaba las mías. Que me miraras con ese “te tengo presente”, aunque estuviéramos libres.
Pero creo que no fue así. Y ahora me siento mal por haber querido más de lo que supuestamente acordamos. Me siento culpable por haber sentido celos. Por haberme ido cuando sentí que estorbaba. Por haberme alejado cuando me dolió. Y es que no me gusta tener esa sensación de que estoy demas, y a veces me sentía así. No sé si era verdad o si era algo que me imaginaba, pero prefería darte tu espacio a incomodarte, a hacerte sentir que estaba invadiendo un espacio personal que tú ya habías construido solo para ti.
Tal vez sí me empeliculé. Tal vez me emocioné de más. Pero ¿sabes qué? Prefiero haberme emocionado a haber sido indiferente. Prefiero haber sentido que haber pasado por esto sin involucrarme.
Solo que hoy estoy confundido. Y triste. Y me estoy cuidando como puedo. Aunque eso signifique irme, y desaparecer un tiempo. Porque también sé que merezco estar en un lugar donde no tenga que adivinar si estoy siendo demasiado, o si estoy siendo nada.
No sé cómo sigue esto. Pero por ahora, necesitaba decirte todo esto. Porque lo que sentí fue real, y lo que duele también.
…
**NO ERAS ESO, ERAS MÁS QUE ESO**
A veces buscamos en el sexo algún tipo de validación. Buscamos en los cuerpos una dosis de placer para olvidar cómo nos sentimos por dentro.
No te voy a mentir… yo lo he intentado.
Pero no es igual.
No eras solo el sexo. Me gustabas tú.
Me gustaba tu forma de mirar, de hablarme, la complicidad que teníamos, la confianza que fuimos construyendo sin darnos cuenta.
Insisto: más allá de lo que pudimos haber hecho, me gustabas tú.
Tú, mi príncipe. Con tus silencios, tus rarezas, tus sonrisas y tus enojos. Así, completo.
Me siento realmente mal con cómo se dio todo esto.
Había algo tan bonito en sentirme especial para ti, en ser el “bonito” de alguien, en que me invitaras a dormir, en que tu mensaje llegara.
Y sí, quizá esté haciendo el ridículo escribiendo todo esto. Quizá esto ya te da igual. Quizá ni siquiera llegues a leerlo.
Y si lo haces, tal vez pienses que es demasiado, que llevé todo esto muy lejos.
Pero necesitaba decirlo.
…
**DESDE LO BAJITO, CON AMOR**
Perdón por ser olvidadizo, por preguntarte varias veces lo mismo, por ser torpe cuando hacía las cosas.
Yo sé que a veces no me salía bien, pero siempre lo intenté con la intención de sorprenderte, de hacerte sonreír, de demostrarte que me importabas.
Perdón si a veces no tuve el espacio, ni la cabeza suficiente para atenderte como merecías. Es que, honestamente, nunca pensé que habría alguien más. Y cuando apareciste tú, tuve que aprender a abrir un rincón que siempre había mantenido cerrado.
Y ese rincón, lo llenaste tú.
Perdón por no dejarte dormir. Quizá esas noches solo quería estar más cerca de ti. Me quería sentir seguro, porque en algún momento te convertiste en un lugar seguro para mí. Me hacías bien.
No te voy a mentir:
Siento celos.
Siento rabia.
Siento tristeza.
Y a pesar de que intento distraerme, que salgo, que voy al gimnasio, que me repito que voy a estar bien…
la verdad es que todavía pienso en ti.
Y no sé cuánto tiempo más voy a estar así, tan bajito.
Pero también sé que esto pasará. Como todo.
No me arrepiento de haberte conocido. Ni de haber sentido. Ni de haberte querido a mi manera. Ni de haberte cuidado aunque no me lo pidieras.
Ni de haber escuchado tus historias de Michelena, de tu familia, de tu vida.
Me quedo con las ganas de conocer Mérida contigo, de ver tu pueblito desde la ventana del carro, de que me mostraras esos lugares que te marcaron. Me quedo con esas ganas… pero me las guardo con cariño.
Y aunque ya no sea como lo imaginé, igual quiero desearte lo mejor hoy.
Que tengas un lindo cumpleaños, príncipe.
De corazón.
Que la vida te regale momentos bonitos, que te rodee la gente que te quiere bien, que sigas creciendo, riendo, soñando. Que se cumplan tus metas. Que puedas traer a tus papás contigo.
Y que si alguna vez te sientes bajito… recuerdes que hubo alguien que te quiso con ternura, sin condiciones, y sin esperar nada a cambio.
Alguien que te escribió esto… desde lo bajito, pero con amor.
De verdad. Que sepas que hubo alguien que te pensó y te quiso bonito, incluso si no lo pediste, incluso si ya lo olvidaste.
Feliz cumpleaños, príncipe.


